El tratamiento de la bulimia nerviosa suele hacerse de forma ambulatoria. Solamente en los casos complicados se opta por el ingreso hospitalario.
Los objetivos del tratamiento son:
Recuperar los patrones normales de alimentación: Se inicia una dieta equilibrada haciendo a la paciente responsable de la misma desde el primer día. Así, se deben hacer todas las comidas, procurando comer despacio, masticando y dejando los cubiertos de vez en cuando. Como que el deseo de darse un atracón puede durar varios meses es importante no acumular alimentos en casa.
Estabilizar el peso: La enferma de bulimia no ha de pesarse más de una vez por semana. El hecho de ver que son capaces de controlar su peso mediante una dieta armónica, les eleva el estado de ánimo y de autoestima, lo que supone un buen refuerzo positivo.
Normalizar el nivel de electrolitos: Debe corregirse el desequilibrio de los electrolitos corporales (sodio, potasio, cloro) y abandonar el uso de diuréticos y laxantes.
Controlar las complicaciones médicas secundarias. Mejorar el estado de ánimo y la autoestima: Puede ser necesario el tratamiento con fármacos antidepresivos.
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